Los principios del derroche  

         El crítico es un espectador. No es ni más ni menos. Aborrecemos de aquel o aquella que dice algo así como, “a ver, sorpréndanme”

El critico ama al cine, quiere en una sobria medida y lo más posible compartir ese amor a los demás

El critico ama por sobre todo ver al cine de pie. No hay nada que lo entristezca tanto como oír eso de “la muerte del cine”

El derroche tiene dos acepciones: generosidad y estupidez. Por razones obvias que no detallaremos (en base a esas mismas razones), aquí nos quedamos con la primera: el cine es para gozarlo sin límites, si no nos agradó un filme decimos “ojalá nos hubiera gustado”. Sin embargo, la generosidad hasta el desmadre que implica un derroche no tiene peso sin un criterio (o varios, dependiendo del día y el clima, quizás), agudo y desinteresado (que no por ello falto de pasión) para analizar las partes y el todo, los árboles y el bosque

El derroche intuye su propia evolución. El futuro es incierto pero algo ya se puede advertir tras la niebla y los rayos inclementes del sol: Podscast, “historias” de cine, ficciones sobre cine, antropologías en que lo fílmico signifique otro discurso sobre el ser humano

Cada reseña es una pequeñita contribución a las historias sobre el cine, o no es nada 

En El Derroche amamos la literatura y en fin, la palabra escrita. Pueden ser mundos perfectamente opuestos pero la imagen y la palabra escrita aquí son como el ying y el yang, inseparables. ¿Suena cursi?, entonces son como dos cuerpos haciendo el amor, ¿peor aún?…entonces afirmaremos que guardan una comunicación secreta, como Neruda definió a la poesía, respondiéndole la pregunta a García Márquez 

El crítico como cualquier escritor ama escribir y observar las cosas

El crítico es solo un espectador al que le gusta escribir

El hábito es el de leer críticas antes de ir al cine, que no suene obsoleta la frase, no despreciamos el streaming ni alguna otra forma de producción y difusión cinematográfica, pero hay un mandamiento del cine según El Derroche: Salir a la calle 

Volvemos a lo anterior, nos desviamos: las críticas se suelen leer antes, son una de las formas de asegurarnos el pagar o no la entrada. Aquí se entiende más bien al revés el dialogo entre ideas, juicios y filmes: lo mejor es ya haberlas visto, las reseñas no están hechas para seducir o no a los espectadores, no se pone nota a las películas (¿?). De cualquier manera, y dependiendo del momento, habrá críticas de todo estilo. Aquellas donde se hable de tramas y desenlaces irán con advertencia para nuestros lectores 

No hay límite en el número de palabras para hablar sobre el cine, menos sobre el mundo

Todo está al servicio de una crítica: política, historia, arte, literatura, noticias, palabras feas, bella escritura

Cada reseña, cada columna crítica habla sobre sus objetos pero también sobre sí misma. Con suerte y alineación de planetas y satélites podría llegar a comportar un artefacto literario, ¿porqué no?  

La sala de cine guarda intacta una elegancia superior a cualquier otra forma de consumo de imágenes audiovisuales (no hablamos de museos o instalaciones  de arte muy particulares). En la oscuridad la luz se recibe limpia y directa, más entendible. A la oscuridad se la olvida y se la quiere, ya no se la teme más. 

La memoria late expectante en cada plano de un filme                                                   (La memoria de un cine permanente evaporándose en las noticias del mundo, en el metro, tu rostro, los perfiles…ese es un homenaje) 

El espectador es un voyerista, pero el cine no es el mundo. Nos puede doler hasta las entrañas pero sin golpes por la espalda. Los manipuladores del arte no son bienvenidos

El cine es primero una experiencia vital, la intuición de un mundo incompleto del que luego podemos hablar, pero en el que jamás podremos morir 

“Ya no vale la pena ni hablar” escribieron en el baño de un bar del sur. Se entiende la desesperación y el escepticismo en un mundo que debería estar en la unidad de cuidados intensivos pero en vez de eso continúa mirando de reojo y a la vez sonriendo con todos los dientes, pero aquí en El Derroche confiaremos en lo dicho y oiremos aunque a veces estemos cansados o desconfiemos. La última acepción de la palabra Derroche es “fuerza” 

Generosidad, desmadre, fuerza, y universalismo.  

BIENVENIDOS Al DERROCHE